Cómo mantener las manos hidratadas ahora que no dejamos de lavarlas

¿Pierdes la cuenta de cuantas veces al día te lavas las manos? ¿Cuidas los hábitos para mantener las manos hidratadas?

Lavarse mucho las manos puede eliminar los aceites naturales de la piel y empobrecer la microbiota cutánea, haciendo que no tengamos las manos hidratadas. Por eso, es necesario cuidar muy bien tu piel para mantener la hidratación intacta a pesar del frío, el exceso de agua y jabón o gel desinfectante.

manos hidratadas coronavirus

Con el coronavirus hemos incrementado el número de veces que nos lavamos las manos con tal de proteger nuestra salud general. Es un hábito que todos hemos interiorizado muy rápido, y lo hacemos con conciencia y de manera muy energética. También estamos usando mucho más los geles desinfectantes, que son productos altos en alcohol que resecan las manos.

Por eso, es necesario cuidar aún más de lo que lo hacíamos antes su piel para mantener la hidratación intacta a pesar del frío, el exceso de agua y jabón o gel desinfectante.

¡Por eso, te contamos cómo mantener la crisis de las manos secas con el coronavirus!

¿Cómo mantener la manos hidratadas al lavarlas tantas?

  1. Apuesta por jabones naturales sin alcohol. Los geles desinfectantes aunque muy útiles cuando salimos de casa, contienen mucho alcohol. Intenta en casa reducir en jabones tan agresivos y apostar por aquellos con químicos suaves y libres de alcohol o que están hechos a base de ingredientes naturales.
  2. Usa guantes al fregar o limpiar. Procura usar guantes a la hora de fregar o limpiar. Los productos de limpieza son muy agresivos con la piel y esta se irritará mucho más de lo que ya estará por lavarte las manos repetidas veces.
  3. Usa aceite con tu crema de manos. Después de usar gel desinfectante o lavarte las manos, aplícate crema de manos para mantener la hidratación. Si estás en casa, añade a la crema una gota de aceite esencial o aceite de oliva virgen en su defecto, para dar un extra de hidratación.
  4. Lávalas con agua templada o fría. El agua caliente tiende a acabar con los aceites naturales de la piel provocando resequedad y flacidez. Intenta lavarlas con agua templada o preferiblemente fría.
  5. Bebe mucha agua. Sin duda alguna, esta opción es muy importante para mantener hidratada la piel. No olvides que si no estás bien hidratado toda tu piel lucirá opaca y sin vida.

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